No hace falta mayor comentario. A lo largo de su último auto, la juez compone con toda crudeza un resumen acabado de la trama de corrupción con la que, a su juicio, Lopera se enriqueció gracias al Betis.

1. La apropiación del Betis

«Presuntamente, el imputado D. Manuel Ruiz de Lopera obtuvo ilícitamente y en perjuicio del Real Betis Balompié la mayoría absoluta del capital social a través de Farusa (Familia Ruiz Ávalos), entidad totalmente controlada por él»
Lopera controló también a través de testaferros otras dos empresas claves en la trama: Tegasa (Técnica y Garantía del Deporte) y Encadesa (Encaje del Deporte). Supuestamente, ambas gestionaban al Betis]
La toma del Betis «se realizó en virtud del compromiso de adquirir el paquete de 30.869 acciones por 308 millones de pesetas […] que Lopera no cumple, pese a adquirir desde 1992 los derechos de esas acciones.
De manera premeditada desde el inicio, el sr. Ruiz de Lopera tenía decidido que parte de ese paquete accionarial, concretamente 20.662 acciones, equivalentes a 206 millones de pesetas, no las desembolsaría nunca al Real Betis.
A este respecto, el informe pericial efectúa una conclusión lapidaria: si no hubiera existido el contrato entre el Betis y Tegasa, el primero seguiría siendo acreedor de Farusa por la suma de 206 millones de pesetas […] que nunca desembolsó, constituyendo lo expuesto una ilícita financiación de las empresas del sr. Lopera».

2. Sin trabas por la Audiencia

El pasado 5 de marzo, antes de conocer el informe de los peritos, la Audiencia Provincial sentenció que no cabía investigar la supuesta apropiación indebida de las acciones del Betis en 1992. «En cumplimiento de los meritados autos, en ningún punto del informe pericial se analiza la adquisición originaria del resto de las acciones de Farusa», acepta la juez.
Empero, «la partida de 206 millones, referida a 20.662 acciones no abonadas por Farusa, no queda afectada por los recientes autos de la Audiencia, pues es posterior al proceso de transformación del Real Betis en sociedad anónima deportiva».

3. Los robos de ‘Tegasa’

«Tegasa tenía un capital social de 31 millones de pesetas, por lo que difícilmente podía asumir el abono de los cuantiosos gastos del club ni podía servirle de garantía.
El resultado no podía ser otro que la presunta financiación de Tegasa con los propios fondos del Real Betis Balompié y, en definitiva, en ejecución del plan preconcebido diseñado por el señor Ruiz de Lopera».
El plan era: «El supuesto apoderamiento de Lopera, en colaboración con el resto de coimputados (sus tes- taferros), de recursos del Real Betis que, de no haber existido la interpo- sición de Tegasa, hubiesen estado en el patrimonio del club, recursos que el informe pericial cifra, hasta 1999, en 336 millones de pesetas».
Además de los recursos ordinarios (taquillas, abonos, televisión, etc), «otra de las importantes partidas de la que presuntamente se apropió en su ilícito beneficio fue los ingresos financieros, 193 millones de pesetas.
A las partidas anteriores habría que añadir una operación concreta, la venta del jugador Roberto Ríos, por la que el sr. Lopera a través de Tegasa se apropió de un porcentaje cifrado en 200 millones de pesetas.
Finalmente, el informe pericial cuantifica como perjuicio para el Re- al Betis el importe de la responsabilidad civil de la condena del sr. Ruiz de Lopera por dos delitos contra la Hacienda Pública […] El Betis pagó una deuda que era personal e intrasferible: 489 millones de pesetas».

 

4. El curioso robo de ‘Encadesa’

«Esa gestión privada de los recursos del Real Betis continuaría sin interrupción por otra de las sociedades del sr. Ruiz de Lopera, Encadesa […] A partir de julio de 1999, volvería a suscribir idénticos contratos, recibiendo pagos por parte del club como los derivados del contrato de ejecución de obras del estadio (1.180 millones de pesetas) o indemnizaciones tan curiosas por su cuantía y concepto como la de 1.127 millones de pesetas por los perjuicios OCASIONA- DOS A ENCADESA por la no continuación de las obras del estadio.
Si del apoderamiento de Tegasa existió indiciariamente ilícito aprovechamiento de los recursos del Real Betis […] es lógico presumir que con Encadesa pueden existir de manera sucesiva y continuada […] Todo lo aquí expuesto pondría de manifiesto una unidad de ideación y dolo».

5. Lo continuo no prescribe

«De entrada, el planteamiento que hace la Fiscalía es totalmente incorrecto […] olvida por completo el artículo 132 del Código Penal que seña- la que, en los delitos continuados, el cómputo de la prescripción comenzará a correr desde el día en que se realizó la última infracción».
Pero, incluso siguiendo el criterio del Fiscal, «por la cuantía y pluralidad de afectados, concurre la circunstancia de especial gravedad […] por lo que la pena que le correspondería al delito excedería de los 10 años de prisión, al poder elevarse la pena hasta dos grados. Por lo que el plazo de prescripción sería de 15 años, con lo que los hechos tampoco estarían prescritos».

6. A modo de conclusión

«La relación del Real Betis con las sociedades del sr. Ruiz de Lopera Tegasa y Encadesa sólo puede evidenciar un plan preconcebido y que habría supuesto una importante merma del patrimonio del Real Betis para el lucro personal o provecho propio del sr. Ruiz de Lopera».