Lopera ya avista su vuelta ‘triunfal’ al Betis para librarle de la Ley Concursal / La quiebra obligaría al club a vender el estadio / Oliver y los directivos, muy animados con la Fiscalía, desafían a la juez y desprecian sus «responsabilidades penales»

Imagen

La partida de ajedrez en el Betis se enmierda cada día más. Pero, al fondo, una senda se va iluminando, la de la vuelta triunfal de Manuel Ruiz de Lopera. Luis Oliver, al cabo, sólo repite el guión que ya manejó en el Xerez y el Cartagena: llegó, prometió, obtuvo sus beneficios y se largó. En el Betis su intención es prolongar todo lo posible la estancia, dado que el botín en juego supera en mucho al de sus anteriores presas. Pero, poco a poco, la situación se va haciendo insostenible. El momento de la resurreción de Lopera está cercano.

La excusa, probablemente, será la declaración del concurso de acreedores voluntario, predeclarado por los directivos béticos para resguardarse ante la Justicia. La ley dicta que ha de confesarse la quiebra en los dos meses siguientes a detectarla. Los directivos béticos saben desde hace mucho más que el club está en la ruina y que no podría pagar a los jugadores ni sus sueldos de la pasada temporada. Mas han decidido hacerlo ahora empujados por Oliver y su acólito Vergara, que curiosamente votaron en blanco sobre tal propuesta en el disparatado y vergonzoso consejo del miércoles.

La declaración del concurso de acreedores en un juzgado Mercantil tendría varias consecuencias inmediatas. Por un lado, limitaría la capacidad de actuación de la juez Alaya, cuyas medidas cautelares perderían razón de ser ante otra intervención judicial. Por otro, el interventor designado por el Mercantil se encontraría con que el Betis no tiene dinero ni activos (regalados varios de sus mejores jugadores) para hacer frente a la quita negociada con los deudores… Sólo quedaría el estadio.

Y esa medida, que por cierto no descontentaría a una clase política que permanece muda ante el saqueo, provocaría el incendio entre la afición bética, que siempre rechazó la venta del campo y el traslado al Estadio de La Cartuja.

Desde su retiro activo, Lopera contempla un panorama cada día más satisfactorio para sus intereses. En última instancia, tampoco la declaración del concurso de acreedores le interesa, pues tendría excepcionalmente difícil cobrar los 27 millones de euros que dice tener avalados. «Oliver es la sombra de Lopera, que le sigue moviendo los hilos», dijo ayer el abogado de Béticos por el Villamarín, Manuel Serrano.

«No tienen ninguna intención real de convocar una Junta de Accionistas (retrasada hasta el 30 de noviembre, y en la que se desposeería a Oliver) y están pidiendo a gritos la intervención judicial», señaló, por su lado, Cayetano García de la Borbolla, de Por Nuestro Betis.

En las plataformas querellantes sigue llamando la atención el desafío judicial de Oliver y los directivos del Betis, a pesar de que la juez Alaya les advirtió, en su último auto, de «responsabilidades penales» en caso de «impedir u obstaculizar las facultades de los administradores judiciales» de las acciones de Lopera.

Ayer, el portavoz de esos administradores, Juan Gómez Porrúa, dijo: «Claro que están obstaculizando nuestra labor. Ni siquiera nos dieron la información que manejaron en el consejo y les llevó a tomar una medida de la gravedad del concurso de acreedores. Están ganando un tiempo que el Betis no tiene».

Oliver le respondió de inmediato tachándole de «incapaz». Luego provocó a la juez, ufanándose de la postura de la Fiscalía en el proceso: «El Fiscal está en contra de todas las medidas de la juez, y el Fiscal es el que ataca a los malos».