La Guardia Civil revela que la compra de inmuebles se disparó en la época de mayor saqueo al club

Toda situación desesperada requiere medidas desesperadas. La defensa de Manuel Ruiz de Lopera, ejercida por el bufete Montero Aramburu, usó ayer a las dos agencias principales del país, Efe y Europa Press, para anunciar que estaba dispuesta a filtrar a todo el que lo quisiera el último informe aportado por la Guardia Civil a la causa contra el ex presidente del Betis.

Lopera está imputado por supuestos delitos societarios y de apropiación indebida, como consecuencia de una fraudulenta administración del Betis durante sus casi dos décadas de mandato.

Diversos autos del juzgado de instrucción 6 de Sevilla han desvelado la fórmula, a través de testaferros y sociedadesfantasmas, como Lopera desvió decenas de millones del Betis. Igualmente, los peritos judiciales han cifrado en 12,9 millones «el perjuicio» causado al club (hoy acogido a la Ley Concursal) sólo hasta el año 1998. En estos momentos, los peritos ultiman los flecos del último y definitivo informe, sobre el saqueo entre los años 99 y 2008. La cifra se estima escandalosa.

Es decir, se sabe con cierta exactitud cómo se defraudó y cuánto.

Pero la defensa de Lopera quiere saber también a dónde fue a parar ese supuesto dinero defraudado.

Pese a que los juzgados de Instrucción y Provincial han recalcado que tal hecho no es especialmente relevante para la imputación, los abogados de Montero Aramburu le han dado un último giro a su estrategia y han puesto su acento en este punto, creyendo advertir una buena vía de escape.

Por eso, ayer, se felicitaron con el último informe aportado a la causa por los agentes del Grupo de Delincuencia Económica de la Guardia Civil, referido al patrimonio de Lopera y de sus testaferros.

En una nota enviada tanto a Efe como a Europa Press, los abogados explicaron que, a su juicio, el informe demuestra que el ex presidente «no se enriqueció a costa del Betis».

Según los letrados de Montero Aramburu, «del exhaustivo examen se deduce que prácticamente todo su patrimonio inmobiliario tiene fecha de adquisición muy anterior a 1992», así como que, entre 1992 y 2010, periodo durante el que gestionó al Betis, «no se ha producido ni en su persona ni en su entorno ningún incremento irregular».

«En consecuencia», continuaba la defensa, «ha quedado acreditada la absoluta falsedad de la afirmación tantas veces reiterada de que Manuel Ruiz de Lopera se ha enriquecido a costa del Real Betis».

Los entrecomillados correspondían a lo dicho por los propios abogados de Lopera, que terminaban poniendo a disposición «de los medios de comunicación y de cuantos quieran conocerlo» el informe de la Guardia Civil.

Lo malo es que el informe de la Guardia Civil no dice nada de loentrecomillado.

De hecho, algunos de los datos que reflejan, que hoy avanza EL MUNDO y que mañana desarrollará, comprometen aún más la posición de un Lopera muy arrinconado.

Para empezar, los propios agentes avanzan que el informe es todo menos «exhaustivo». Se basa en los apuntes en los Registros y matiza que la Agencia Tributaria sólo ha aportado datos entre 2005 y 2009. Igualmente, explica que «la única finalidad de la investigación no es otra que garantizar la responsabilidad civil derivada de un delito».

A lo largo de 90 folios, los agentes detallan una lista de bienes patrimoniales de Lopera y «su entorno». No hay conclusiones, sólo un registro frío de datos. Y, lejos de exculpar al expresidente bético, algunos le colocan aún más en la picota.

Uno de los más llamativos es que, contrariamente a lo que resaltan sus abogados, la etapa en la que presuntamente se disparató el saqueo al Betis (a partir de 2000, con el boom de los ingresos televisivos) coincidió con un llamativo fervor adquisitivo de inmuebles de las empresas de Lopera.

Los investigadores reflejan que Lopera, a través de sus sociedades, adquirió 94 inmuebles entre 2000 y 2010, según el Catastro. El Registro de la Propiedad (RP) reduce esa cifra a 26. Lo peculiar es que, durante los ocho años anteriores, ni Lopera ni sus sociedades habían adquirido ni un solo inmueble, según el RP, y apenas uno, según el Catastro.

El detalle arroja más datos inquietantes. Durante esos periodos de furor adquisitivo, las empresas de Lopera no daban la impresión de estar especialmente boyantes. Al contrario, tanto Frigimueble (48 adquisiciones), Farusa (22) o Rulosa (11) cargaban con un fortísimo endeudamiento que, en general, duplicaba sus fondos propios.

Antonio Félix, Diario El Mundo