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Otra vez se puede perder a un canterano llamado a marcar las diferencias. De nuevo, un joven talento al que nadie le da una oportunidad en el primer equipo tiene que emigrar lejos de Heliópolis para continuar despuntando en esto del fútbol. Una vez más, los béticos pueden perder a un futbolista al que han visto marcar goles desde benjamín…. Algo que les suena.

Diego Tristán tuvo que marcharse a Mallorca para triunfar; a Manu Gavilán, orgullo de la casa, campeón de Europa sub 17, lo dan por fichado en Italia. El mismo presidente del Bolonia dice que hoy cerrarán los últimos flecos.

Ocurre en el Betis que septiembre se acerca y es más que urgente cuadrar los números. Ese es el panorama con el que se enfrenta Luis Oliver como consejero deportivo. El mes que viene se hacen efectivos los primeros pagarés que se le adeuda de la temporada anterior a los jugadores, uno de los últimos legados del imputado Lopera, y para hacer frente a esos pagos hay que hacer caja con todo lo que sea vendible.

Y como no se coloca ni a Emaná, ni a Sergio García, ni a Mehmet Aurelio, hay que sacar tajada en el mercado estival por cualquier futbolista verdiblanco por el que se pueda extraer algo de dinero, aunque sea Manu Gavilán, la última perla de la cantera del Betis, con el permiso del también canterano Ezequiel Calvente, subcampeón de Europa este verano con la sub 20.

En Bolonia se frotan las manos con el negocio que van a realizar con esta promesa del fútbol español. La inversión que van a tener que acometer para llevarse al futbolista sevillano es de… 360.000 euros, un precio mínimo para los transalpinos, apenas el establecido por derechos de formación.

Lo que marca la Ley y lo mismo que el Betis se ha gastado este año, por ejemplo, por las comisiones para hacerse con los servicios del central de 37 años David Belenguer.

Un defensa maduro, al igual que casi la totalidad de los seis fichajes con los que el conjunto verdiblanco se ha reforzado para la temporada venidera. Caso de Dorado (28 años), Momo (28 años), Jorge Molina (28 años) y Rubén Castro (29 años). Gavilán, la perla, tiene 19.

Otro año más, y pese a las carencias que el Betis ha tenido en la línea atacante en las últimas temporadas, no se ha contado con ningún punta del filial para reforzar al equipo y se ha optado por gastarse 3 millones euros: 1,5 en Molina y otro tanto en Castro. Comisiones aparte.

De contar con los jóvenes de la casa nada. De eso se ha cansado Gavilán, de esperar su turno, de que no cuenten con él desde el principio para que pueda demostrar que lleva el gol en la sangre.

Porque una cosa es que te mimen, como bien decía Oli, el técnico del filial, el año pasado: «A Gavilán hay que cuidarlo»; y otra que no te llamen ni para realizar el stage de pretemporada con la primera plantilla, más aún cuando se manifiesta continuamente que éste el es año de la cantera. Otro Tristán vuela por un puñado de euros, ante la indignación de una hinchada que ayer hervía en los foros. El club alega que es el chico quien quiere irse. Hoy pretenden hacer oficial la pérdida.