Lopera pagaba 1.000 euros a sus principales allegados, pero éstos amasaron fortunas por encima del millón de euros, según la Guardia Civil

El informe ofrecido «a todo aquél que quiera conocerlo» por los abogados de Manuel Ruiz de Lopera arroja escandalosos datos que ponen al propio expresidente del Betis aún más en la picota.

El citado informe fue aportado recientemente por la Guardia Civil al juzgado de Instrucción 6, donde se sigue la causa por el presunto delito societario cometido por Lopera en el Betis. En el mismo, se realiza un análisis del patrimonio del exdirigente y sus testaferros, basado en los Registros y en la información aportada por la Agencia Tributraria entre los años 2005 y 2009.

A juicio de la defensa de Lopera, ejercida por el bufete Montero Aramburu, dicho informe concluía que su cliente «no se enriqueció a costa del Betis». Una cuestión, por cierto, tangencial en la causa por la que está imputado. En cualquier lugar, el informe nunca decía esto y, al contrario, arrojaba nuevos datos que comprometen todavía más la ya de por sí peliaguda situación del antiguo presidente verdiblanco.

En la nota enviada a las agencias Efe y Europa Press, el abogado José María Calero acentuaba que la investigación de la Benemérita ponía de relieve que «casi todo su patrimonio inmobiliario tiene fecha de adquisición muy anterior a 1992», cuando Lopera entró en el Betis.

Sin embargo, EL MUNDO ya desveló ayer que el informe venía a reflejar todo lo contrario, y que detallaba cómo entre 2000 y 2010 las sociedades de Lopera (incluidas las fantasmas) adquirieron casi un centenar de inmuebles (26 según el Registro de la Propiedad).

Un dato inquietante a resultas de ciertas casualidades: 1) Esa etapa coincidió con la del, presuntamente, mayor saqueo de las arcas del Betis. 2) Las empresas de Lopera reflejaban una situación contable delicada por entonces, con abultados endeudamientos que llegaban a duplicar sus fondos. 3) En los ocho años anteriores (aún sin estallar el boom televisivo en el Betis) las sociedades del empresario no habían adquirido ni un solo inmueble.

Sin embargo, no es éste el dato más escandaloso que destapa la Guardia Civil, que, contrariamente a lo difundido por los abogados de Lopera, no emite conclusiones y sí una larga relación de patrimonio con el que responder, si fuera el caso, «a la responsabilidad civil derivada de un delito».

La historia más increíble que descubre el informe remite a los testaferros de Lopera, y es algo así como la multiplicación de los panes y los peces, o cómo dos mileuristas pueden amasar una fortuna superior al millón de euros.

Íntimas. El análisis patrimonial del propio Lopera no arroja gran novedad a lo ya sabido: su actividad a través de una maraña de sociedades en las que interpone testaferros de su confianza. Los investigadores le adjudican, en base a los datos de 2007 de la Agencia Tributaria, un patrimonio de 1,1 millones de euros. La mayor parte de sus propiedades están embargadas preventivamente por orden del Juzgado de Instrucción 6.

Entre los testaferros de Lopera, hay dos particularmente cercanos. Se trata de Mercedes Ferraro y Teresa González. Ambas están imputadas en la causa del delito societario, aunque hace unas semanas las propias acusaciones pidieron su absolución por su irrelevancia en la trama.

Ferraro y González sólo tenían que estar y firmar donde les decía Ruiz de Lopera. Así lo llevan haciendo desde hace 40 años.

Ya en los 70, diversos informes policiales reflejaban la «intimidad» que Lopera compartía con sus dos principales testaferros, a quienes unía una relación de estrecha amistad. Con el tiempo, Ferraro y González no dejaron de progresar. No en vano, circularon como administradoras de diversas sociedades del empresario, incluidas las fantasmas con las que se gestionó irregularmente el Betis, Tegasa y Encadesa.

Sin embargo, eran meras figurantes, sin ningún poder de decisión. El mismo Lopera lo explicó así en su declaración ante la juez:

«Mercedes Ferraro sigue siendo administradora de Encadesa con una nómina de unos 1.000 euros mensuales. María Teresa González es empleada de Tegasa y cobra sobre unos 1.000 euros de nómina. Nunca han tenido otros honorarios diferentes».

Efectivamente, la investigación de la Guardia Civil reflejó «retribuciones dinerarias» entre los 12.000 y los 16.000 euros anuales para cada una. Lo que hizo aún más extraordinario el siguiente descubrimiento: Ferraro y González eran millonarias. Una cuestión difícil de explicar. A llamadas de este periódico, ayer, al menos, Ferraro declinó hacerlo.

Los agentes reflejaron que Mercedes Ferraro declaró ser titular de un patrimonio por valor de 1,05 millones en 2005; 1,30 en 2006 y 794.505 en 2007.

Por su parte, Teresa González declaró 527.440 , 1,23 millones y 499.305 , respectivamente.

Ferraro añade participaciones en «activos financieros por valor de 200.000 » y participa en una treintena de cuentas junto a otros testaferros.

En ambos casos, no consta que en el pasado desarrollaran otro trabajo particularmente oneroso. Ni, desde luego, que lo desarrollen hoy.

A pesar de contar, en principio, con los datos de Hacienda de 2008 y 2009, los agentes no reflejan el patrimonio de las testaferros esos años. No explican el porqué, pero las gráficas quedan vacías. En 2008, se cursó la denuncia contra Lopera y comenzó el proceso por el delito societario.

En este punto hay que recordar otra curiosa coincidencia: el extraordinario trasiego patrimonial de los testaferros de Lopera vino a coincidir con el periodo de, indiciariamente, mayor desfalco al Betis. Tiempos en los que el expresidente disculpaba los fenomenales agujeros de las cuentas con excusas como: «LaChampions es deficitaria».

Por Antonio Félix, Diario El Mundo