CASO LOPERA

Todos a por la juez, la juez a por todos
López-Cubero, el notario que ‘facturaba’ demasiado
Empujados por Lopera, los consejeros del Betis se suman al hostigamiento a Alaya / Ésta abre diligencias contra Oliver y el notario por falsedad documental

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Oliver, directivos… todos están ya movilizados. Los consejeros han sido los últimos en sumarse al hostigamiento a la juez Alaya, en el que Lopera y sus abogados van marcando los tiempos. Oliver, presto, culminó hace días la estrategia. Probablemente le agradecerían su esmero, aunque resbaló al dar el golpe. Ya saben, aquello de la juez «loca y nazi». Y ahora los que desfilan con el mazo son los consejeros, que han acudido serviciales a la defensa de su ex jefe.
El mismo Lopera alumbró la nueva embestida el viernes, lanzando por delante la advertencia de que reclamará «la indemnización de los perjuicios que se le están causando» por el procedimiento que se sigue contra él, y de que exigirá «la depuración de cuantas responsabilidades se deduzcan de las irregularidades» con las que, según él, se cursa el procedimiento en el juzgado de Alaya.
Ayer los directivos le siguieron emitiendo otro comunicado envenenado para la magistrada. El aviso casi calcaba el del viernes. «Ninguna de las impugnaciones (de la defensa de Lopera) sobre las medidas cautelares adoptadas y que afectan directamente al Real Betis Balompié han sido resueltos en reforma ni tramitados (según se insinúa, intencionadamente por la juez) ante la Audiencia Provincial, por lo que se acumulan cinco meses de retraso (¿?). Es especialmente grave y alarmante el retraso, ya que se atropellan e ignoran los derechos fundamentales de los perjudicados por tales cautelas (Lopera). (…) La dilación de estos trámites obedece únicamente a la voluntad consciente de retrasar al máximo la resolución definitiva sobre tales medidas cautelares y que corresponde a la Audiencia Provincial», atacan los directivos, a los que les parece apretar una prisa insoportable por que la Audiencia falle antes de que llegue la junta. Como a los abogados de su jefe.
En cualquier caso se ve que no es que la juez repare especialmente en tanto pataleo. De hecho por la tarde se conoció su última gestión: abrir diligencias contra Luis Oliver por presunta falsedad documental en la compra de las acciones que utilizó para colarse en ese consejo, y a la vez contra el notario que bendijo aquel traspaso, Arturo Otero López-Cubero (ver apoyo).
La liebre saltó cuando se conoció el informe de la Guardia Civil, demoledor para Lopera y también para Oliver. En su caso, más allá de desmontar la farsa de las empresas que presentó como compradoras, delató la maniobra con la que tramó su entrada en la directiva.
El 18 de julio, Oliver anunció: «Soy consejero desde hace una semana». Se suponía, pues, que el consejo de administración bético nombró el 11 de julio a Oliver y Vergara nuevos directivos por cooptación.
Para esto, era condición previa e inexcusable que fueran accionistas del club. Con la venta inhabilitada por el CSD y suspendida por la juez, presentaron en su poder un puñado de acciones compradas a dos socios de Dos Hermanas, Agustín y Juan Cotán.
Supuestamente lo hicieron el 7 de julio, antes del Consejo. La Guardia Civil averiguó que en realidad lo hicieron el 21. Después.
Primero cantó José León, que trataba de sacudirse la responsabilidad. Le dijo a los agentes que Oliver no tenía acciones, que él se las iba a vender pero que, tras recibir el auto judicial, ni lo hizo, ni gestionó que lo hicieran los Cotán.
Sin embargo, la declaración de los Cotán fue: que la negociación ocurrió el 21 de julio, que José León la gestionó, y que Oliver o el notario (Arturo Otero) les convencieron para hacer ese falso contrato con fecha de 7 de julio. A juicio de la Guardia Civil, esto tiene dos consecuencias: a) que se habría cometido una grave «falsedad en acto notarial». b) Que el nombramiento y la permanencia de Oliver y Vergara como consejeros fue ilegítima. Ahora la juez ha decidido que la primera de esas sospechas tiene más bien forma de evidencia.

«Su presencia en esa operación de Oliver no extraña para nada». Habla un empresario que frecuenta la notaría de Arturo Otero López-Cubero, el nuevo objetivo de Mercedes Alaya. La figura del joven notario ha quedado en entredicho tras el informe de la Guardia Civil y las sospechas de la juez, aunque no es ésta la única sombra que ha cubierto su carrera.
Según ha podido saber EL MUNDO, hace unos tres años fueron sus propios compañeros quienes le denunciaron ante el Colegio de Notarios de Sevilla tras detectar que uno de sus últimos balances anuales reflejó un número anormal, por exagerado, de protocolos firmados. «Digamos que siempre daba muchas ‘facilidades’». Acabó siendo expedientado por el Colegio y obligado a depositar una fianza.

SANTIAGO SALAS DE VEGA / Sevilla
Diario El Mundo, edición impresa