Lopera prepara la declaración del concurso de acreedores, con el que podría exigirle al Betis la ‘devolución’ de hasta 42 millones de euros

El Betis se derrumba, el beticismo pena y Manuel Ruiz de Lopera amenaza con acrecentar la sangría del club.
El máximo accionista verdiblanco sopesa solicitar voluntariamente el concurso de acreedores para el Betis, ante la imposibilidad de afrontar pagos una vez confirmada la permanencia el próximo año en Segunda División.
Los expertos a sueldo, los juristas y Ángel Martín, adjunto a la presidencia y hombre fuerte económico del Betis, ya han aleccionado a Lopera sobre los pormenores del concurso voluntario, que arroja dos notorias ventajas para el gerifalte bético.
La primera es que no le aparta de la gestión de la entidad (algo que sólo se produce en el concurso obligado, cuando un acreedor denuncia a la empresa). Eso sí, en adelante un administrador judicial actuaría como filtro de todas las decisiones de Lopera, que, según quedó acreditado en los interrogatorios de la Guardia Civil, opera de forma omnímoda y sin contar con el resto de consejeros (los cuales, por cierto, aceptan graciosamente tal situación).
Nos encontraríamos, pues, ante un escenario con Lopera a los mandos pero con un administrador judicial que, en último término, decidiría sobre fichajes y otras operaciones, y al que el club podría responsabilizar en caso de nuevos fracasos.
La segunda ventaja del concurso voluntario es, aún, mucho más tentadora para Lopera: se trata de volver a enriquecerse a manos llenas.
La declaración de empresa en quiebra supondría la negociación de una quita con los acreedores. En resumen, se trataría de llegar a acuerdos para pagar sólo una parte de las deudas.
En el caso del Betis, se da la circunstancia de que el principal acreedor con el que tendría que negociar es… Lopera.
Otra sorpresa: esto sólo sucede desde el último año.
O, al menos, esto sólo lo lleva reflejando el club desde hace un año, en una nueva actuación extraordinariamente sospechosa.
En su último informe de gestión, cerrado en junio de 2009, la nueva empresa auditora del Betis, Garrido Auditores, anunció en el punto 8.3: «Manuel Ruiz de Lopera avala personalmente y a través de sus sociedades al Real Betis por importe de 42,1 millones de euros».
En detalle: «Estas garantías se dividen en líneas de avales y préstamos ante entidades financieras por importe de 30.011.887 euros y pagarés avalados por adquisición de derechos federativos de futbolistas a otros clubs por importe de 12.107.142 euros».
La empresa auditora se explayó en su informe sobre las bondades de Lopera. «El respaldo del accionista mayoritario en forma de prestación de avales y garantías ha sido clave para que el Real Betis Balompié haya podido atender todos sus compromisos financieros en tiempo y hora, así como para poder afrontar operaciones de compra cuyo aplazamiento de pago no habría sido aceptado por los terceros sin la garantía del accionista mayoritario».
De hecho, Garrido Auditores subrayaba «el apoyo financiero» de Lopera como clave para mantener al Betis como «empresa en funcionamiento» pese al descenso a Segunda División.
Garrido Auditores comenzó a trabajar para el Betis un año antes, en 2008. Sucedió a Rubio, Membrive y Gisbert, la auditora clásica no sólo del Betis sino del entramado empresarial de Lopera.
Rubio y cía salieron pitando cuando las cosas judiciales comenzaron a ponerse feas y fueron obligados a compulsar documentos que, según los denunciantes, fueron falseados. Hacía falta encontrar a una sustituta a la altura, y costó lo suyo. Garrido cobra por su informe auditor el triple que su antecesora. Pero además completa sus servicios a Lopera con facturas anuales superiores a los 100.000 euros.
La ampulosidad con que Garrido resalta la generosa conducta de Lopera contrasta con el escaso eco que se hizo de la misma en su anterior informe. Entonces, junio de 2008, la auditora se estrenó en el Betis con un pormenorizado análisis en el que apenas reflejaba, en el punto 24 (Garantías, compromisos y contingencias), unos «avales bancarios en vigor por valor de 12,8 millones». No se especificaba nada más. Ni de quién ni para qué.
Su antecesora, Rubio y cía, en otro pormenorizado informe de 2007, sólo revelaba la disposición por parte del Betis «de líneas de avales hasta un importe máximo de 15,2 millones que cuentan con el aval solidario de la entidad Encaje del Deporte SA (Encadesa)». Los juzgados investigan actualmente si Lopera se enriqueció ilícitamente del Betis a través de esta empresa fantasma de su propiedad.
En los informes de los años anteriores presentados a las Juntas de accionistas, nunca se hizo mención a los supuestos avales prestados por Lopera.
El concurso de acreedores es la principal salida que Lopera ve a la crítica situación en que ha quedado el Betis al permanecer en Segunda, y seguir sin contar con los 27 millones anuales del contrato televisivo.
En su anterior balance, aún en Primera, el club arrojó pérdidas por 13,4 millones ese año. Tras su temeraria apuesta este curso, el déficit se antoja histórico y probablemente se coma los fondos propios. El último fondo de maniobra del club era negativo por 14 millones.
El resto de alternativas son la venta masiva de futbolistas, que se intentará, pero que cuenta con el problema de la crisis económica global; y la posible venta de las acciones del dirigente, que, en caso de efectuarse, probablemente fuera anulada cautelarmente por los tribunales, dadas las acreditadas sospechas de que Lopera se hubiera apropiado ilegalmente de 30.869 títulos del Betis sin pagarlos.
Por Antonio Félix, El Mundo, 22 de Junio de 2010