LFP

Se consumó. El rumor que corría a lo largo de toda la pretemporada fue confirmado con la publicación de los horarios de las primeras 2 jornadas del Campeonato de Liga. Cada jornada se distribuye a lo largo de 9 horarios distintos y durante 3 días. Nada más y nada menos.

Veamos algunas de las claves y consecuencias de esta propuesta

Estadios desiertos

Aunque nuestro club ha salido “beneficiado” en las 2 primeras jornadas, pues en pleno mes de Agosto en Andalucía no se puede jugar a horarios más tempranos, debemos de ir más allá y pensar en qué sucederá cuando este horario se repita en otras circunstancias temporales.

Pensemos en un domingo ó en un lunes a las 9 ó 10 de la noche, con lo que el partido acabará a las 11 ó 12 de la noche, de los meses de otoño e invierno. Cuando al día siguiente hay que madrugar para la jornada laboral, y cuando muchos de los socios de nuestro club se desplazan desde las provincias de Huelva, Cádiz, Córdoba ó Málaga. O desde la misma provincia de Sevilla, donde localidades importantes como Écija, Osuna o Estepa se encuentran a más de 90 kilómetros. Pensemos en noches climáticamente desapacibles, y en que nada de ello ayudará a desplazarse a Heliópolis a ver un partido de fútbol en un horario poco propicio…

Pensemos en una dispersión absoluta de la jornada futbolística que no favorece en nada su seguimiento. Nadie en su sano juicio puede estar desde el sábado desde las 18 horas hasta el lunes a las 23.45 horas pendiente de los partidos de fútbol.  Hay más vida social, laboral y familiar, y muchas otras alternativas de ocio para un fin de semana.  Cada seguidor se concentrará en la franja horaria de su equipo particular, abandonando los demás encuentros y haciendo que decaiga la importancia de la llamada Liga de las Estrellas, ya de por sí bastante devaluada en las últimas temporadas…

Y pensemos en la desaparición de los “carruseles radiofónicos” tal y como los hemos conocido, pues será imposible seguir en ellos la jornada deportiva. Justo cuando se pretende cobrar a las emisoras de radio por informar de los encuentros futbolísticos…

Por supuesto, muchas mayores dificultades a la hora de desplazarse fuera a seguir al equipo habitual, pues nadie va a otra ciudad para terminar un partido a las 10 ó 12 de la noche de un domingo ó un lunes.. Y por supuesto, muchísimas más dificultades para planificar con antelación viajes de peñas y aficionados, ante la imposibilidad de organizarlos con  el tiempo suficiente debido al desconocimiento de qué día (sábado, domingo ó lunes) se jugará el partido y en qué horario…

¿Chinos contentos?

El gran motivo que se alega para esta dispersión de la jornada futbolística está en el maná monetario que, procedente de los mercados orientales, caerá sobre los endeudados clubs españoles. El partido del domingo de las 12 de la mañana será el que abra esos mercados de millones de consumidores deseosos de contemplar la mal llamada Liga de las Estrellas.
Pero no creo que el Rayo Vallecano-Mallorca de la primera jornada, ni el Atlético de Madrid-Osasuna de la segunda, consigan arrastrar a millones de chinos ante las pantallas…

Supuestamente tendrían que ser las grandes estrellas de los 2 clubs que se reparten el pastel televisivo las que tendrían que seducir a los orientales para que toda esta nueva parafernalia se sostenga.
Curiosamente en la primera jornada el Real Madrid jugará el  domingo a las 18 horas y el Barcelona a las 20 horas, en unos horarios totalmente incompatibles con el mercado asiático. En la segunda jornada el Real Madrid jugará el domingo a las 20 horas y el Barcelona a las 21 horas del lunes. No parece ser ésta, por lo tanto, la supuesta razón por la que se realiza este drástico cambio en los horarios.

En mi opinión los tiros van por otro lado, y de lo que tratan es de estirar al máximo el rendimiento de los actuales operadores televisivos: Gol TV y Canal +, a los que se brinda la posibilidad de retransmitir todos los partidos sin que unos interfieran a otros. Todo a favor del espectador televisivo y todo en contra del aficionado que acude al campo de fútbol.
Una decisión equivocada que sólo conducirá a seguir matando la gallina de los huevos de oro, y a que los aficionados, que son los que mantienen este circo, vayamos dando la espalda cada vez más a todo este montaje ajeno a nuestros sentimientos y a nuestras posibilidades.

Que siga el derroche

Cuando en 1991 se puso en marcha el plan de saneamiento que condujo a la conversión de los clubs en Sociedades Anónimo Deportivas  se les condonaron deudas por valor de 156 millones de euros. Supuestamente los contadores económicos de los clubs se pusieron a 0.

Las SAD iban a ser la panacea a los problemas económicos y a la mala gestión de los  anteriores directivos, que manejaban los presupuestos de los clubs a su antojo y sin responsabilidad alguna, pues a partir de ahora iban a jugar con su propio dinero como accionistas.

Casi 20 años después los clubs acumulan una deuda de 3.300 millones de euros, de ellos casi 700 millones a Hacienda, según el estudio del profesor de la Universidad de Barcelona José María Gay de Liébana. Este mismo estudio revela que por cada 100 euros de inversión sólo 7 son cubiertos por capitales propios, mientras que los 93 restantes lo son a través de financiación ajena y endeudamiento. En muchos clubs alrededor del 90% del presupuesto es para los salarios de los futbolistas, y gran parte de los ingresos deriva de la explotación de los derechos televisivos.

Un modelo totalmente insostenible, y que ha sido propiciado por los diferentes gobiernos que se han sucedido en estos 20 años, al permitir el descontrol por parte del Consejo Superior de Deportes y la ineficiencia de la Federación Española de Fútbol y la propia Liga de Fútbol Profesional, actualmente presidida por uno de los mayores despilfarradores cuando presidió a su propio club.

Los operadores televisivos actualmente pagan 630 millones, y recaudan escasamente 500. Es, por lo tanto, un negocio que no es rentable, y que ha llevado a la ruina a algún que otro operador televisivo. Los clubs españoles quieren, a su vez, percibir más dinero de las televisiones para continuar derrochando como han hecho a lo largo de los últimos 20 años.

Por eso ahora se les ofrece a las televisiones el pastel de poder ofrecer todos los partidos sin que unos se pisen a otros, para que un hipotético consumidor televisivo se siente el sábado a las 6 de la tarde y pueda verlos todos, uno de tras de otro, sin interrupción. Bueno, al menos, han tenido la consideración de  parar para comer el domingo entre las 2 y las 4 de la tarde. Una gran atención a favor del consumidor televisivo.

Y no entro en otras consideraciones como las repercusiones que este disparate tendrá sobre el fútbol modesto, desde la Segunda B hasta las categorías más humildes…

¡Viva Escocia!

Se ha puesto de moda en los últimos tiempos denominar a la llamada Liga de las Estrellas como la Liga Escocesa, debido a que en ésta sólo dos equipos, Celtic y Rangers, están en condiciones de aspirar al título, mientras que los otros clubs asumen un papel de comparsas ó luchan por eludir el descenso. En esta competición el título se decide en los duelos directos entre estos dos equipos.

Creo que la comparación es bastante acertada y refleja el otro gran peligro, adicional al desastre económico, para la competición española: el aburrimiento.

En las 2 últimas ediciones Barcelona y Real Madrid se han destacado del resto de los conjuntos, de tal forma que la competición ha sido un auténtico tostón, por mucho que los medios de comunicación interesados en ello, pretendieran vendernos otra cosa, limitada a los enfrentamientos directos entre los dos equipos.

Algo muy similar a los que sucedía en el torneo español de baloncesto hasta hace 30 años, cuando Real Madrid y Barcelona ganaban de paliza todos sus encuentros ante los demás rivales, y sólo había emoción en los dos partidos entre ellos en los que se decidía el título. Esta competición tuvo que ser profundamente reformada a principios de los años 80, pues languidecía año tras año ante el abandono de la afición. Tuvieron además que surgir otros clubs (CAI Zaragoza, Unicaja Málaga, Basconia, etc) para que se reanimase la competición y se abriera la posibilidad a otras entidades de luchar por el título, lo que garantiza la emoción y la atención del aficionado.

El origen de este brutal desequilibrio entre unos clubs y otros no es otro que la terrible descompensación de presupuesto económico entre los 2 dos clubs señalados y el resto, alentada además por el sistema de reparto de los ingresos televisivos que se hace en España, muy diferente al del resto de países europeos comparables (Alemania, Francia, Inglaterra ó Italia).
Aquí Barcelona y Real Madrid acaparan por sí solos el 47% de los ingresos, mientras que en otros países el reparto, sin ser igualitario porque tampoco sería justo, es mucho más equilibrado y proporcionado.

Por cierto, si la Liga de Fútbol Profesional dice aspirar a conquistar los mercados asiáticos dominados actualmente por la Premier League inglesa, ya se podía plantear imitar alguno de sus sistemas de funcionamiento, y pongo por ejemplo dos casos muy concretos:

1) el reparto de los derechos internacionales de televisión se hace a partes iguales entre  los 20 clubs de la Premier League; incluso se reserva una parte inferior para los clubs descendidos la temporada anterior

2) a día de hoy la Premier Legue ya tiene decididos y publicados en su página web las fechas y horarios de todos sus partidos hasta el 28 de Noviembre, con lo que los aficionados pueden organizar con tiempo a qué encuentros asistir, cómo viajar, etc.

Aquí no sabemos ni día ni horario de la tercera jornada del 11 de Septiembre; es lo habitual en nuestro desorganizado fútbol y no es privativo sólo de la LFP, también la FEF ha demostrado en multitud de ocasiones su ineptitud en este apartado y sigue en primera línea en este sentido. Como ejemplo de actualidad, el próximo 2 de Septiembre está reservado para un amistoso de la selección, aunque aún no hay a estas alturas ni rival elegido para jugar ni escenario…

De todas formas no es la Premier League y su organización económica el prototipo a seguir actualmente, dado que su deuda es similar a la de los conjuntos españoles y su sistema de gestión es claramente insostenible, pues gasta más de lo que ingresa temporada a temporada. Sus clubs han caído en gran parte en poder de empresarios ajenos a los sentimientos de sus aficiones, con las que a menudo están enfrentados, y año tras año las deudas se incrementan, en una burbuja que explotará más tarde ó más temprano..

Si hay algún sistema que debemos de seguir es claramente por el que se rigen los clubs en Alemania: continúan en manos de  sus aficionados, que son los que dominan la sociedad anónima, impidiéndose por ley que haya accionistas mayoritarios ajenos al club, y no se permite gastar más de lo que se ingresa. Todo ello con un control estatal real y no dejando a la zorra que cuide del gallinero, como ha sucedido en España.

En resumen, otro palo más al aficionado, del que no importa si acude ó no al estadio. Sólo se quieren consumidores televisivos que dejen dinero y más dinero para continuar esta espiral de derroche sin sentido, en el que cuanto más dinero se ingresa aún más se gasta, sin que nadie detenga la locomotora desbocada y sin frenos. Estadios cada vez menos concurridos y aburrimiento en la competición, pues sólo seguiremos a nuestro club y punto. Yo desde luego no pienso contribuir ni con mi tiempo ni con mi dinero a esta carrera enloquecida que sólo conduce a la desaparición del fútbol como deporte-espectáculo sustentado por sus aficionados y a su sustitución por un negocio ruinoso.

Por cierto ¿a cuántos pequeños y medianos empresarios de este país se les permitiría el nivel de endeudamiento que se consiente a los clubs con Hacienda ó con la Seguridad Social?

Por Patronato1935

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