bosch y gordillo

De cara a la próxima reestructuración del consejo de administración del Real Betis Balompié S.A.D., tanto el consejo asesor (del que dimos cuenta de su existencia hace unos días) como el propio administrador judicial,  están iniciando movimientos tendentes a neutralizar la fuerza que tienen los béticos de base asociados a Por Nuestro Betis que controlan más de un 5% del accionariado de la sociedad, lo que les permite mantener una férrea fiscalización de la directiva.

En este sentido, si Por Nuestro Betis, Béticos por el Villamarín y otros accionistas minoritarios unieran sus fuerzas, dispondrían (exceptuando el 51% de Farusa que administra el Sr. Bosch) prácticamente de una mayoría de control puesto que por la particularidad de cómo se llevó a cabo el proceso de conversión en S.A.D., hay miles de acciones perdidas o “durmientes” que no participan en absoluto de la toma de decisiones.

En esta web, siempre hemos defendido la necesidad de que estas asociaciones “opositoras” sienten un consejero en la próxima reestructuración, una persona que velara por los intereses de los pequeños accionistas y que estuviera vigilante para impedir que nuestros recursos vuelvan a ser malgastados y que el Betis sea de nuevo refugio de amigotes y gente sin preparación ni consenso. Sin embargo, el rodillo del 51%, es decir, quien tiene la potestad accionarial para decidirlo, no sólo rechaza la presencia de esos consejeros, sino que podría haber pedido la renuncia al pacto de sindicación como medida de presión, olvidando algo tan elemental como que esta revolución no habría tenido lugar jamás sin la impugnación de Por Nuestro Betis y sin el arduo trabajo de decenas de béticos sin otra voluntad que la de construir un Betis libre y de los béticos. No debería olvidar el administrador cuál es su cometido y abstenerse de jugar a los vetos y a los buenos y los malos.

En los próximos días vamos a asistir a movimientos muy interesantes y a nombramientos que no van a dejar indiferente a nadie; todos ellos tendrán un denominador común: la cercanía a ese lobby de presión que todos conocemos y que pretende dictar los pasos a seguir en la composición del Betis del futuro. Aquí se lo contaremos a quien lo quiera conocer.

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