PNB

Por su interés, reproducimos íntegramente el artículo firmado por Alfonso del Castillo en la web Manquepierda.com

PNB representa el mayor pacto de sindicación de pequeños accionistas existente en el fútbol español: agrupa a más de 1.000 accionistas a título individual y a 13 peñas béticas, representando en torno al 6.5% del capital de la sociedad.

Su actividad a lo largo de 4 años ha conseguido mover ficha en un tablero en el que solo jugaban los del taco, los poderosos, los que manejan el mundo futbolístico-empresarial ligado a la cultura de la apariencia y el pelotazo.

Esta cultura es la que ha prevalecido, salvo escasas y honrosas excepciones, en el fútbol desde la llegada de las sociedades anónimas deportivas en 1992. Y la hemos tenido en varias y diferentes versiones: desde el empresario de éxito que invierte parte de su tiempo en el fútbol, obteniendo  así notoriedad y reconocimiento en los medios de comunicación, lo que, a su vez, le sirve para retroalimentar sus negocios particulares, hasta los desconocidos que ahora son personajes públicos tras su paso por el mundo del fútbol.

También existe la versión de los mil y un trepas, jeques y expoliadores que pululan por los palcos de los estadios y los consejos de administración.

En nuestro caso hemos padecido la versión autóctona, cutre y casposa del “empresario hecho a sí mismo”, anclado en los años 70 tanto en el aspecto estético como en el  manejo de la teórica empresa, a la que ha tratado como un juguete particular, además de vaciarla y exprimirla económicamente, en una gestión que entremezclaba rasgos de sociedad anónima y de cortijo privado.

 

 

¿Por qué ahora se pone en duda la validez del pacto de sindicación, y a la vez  la capacidad que tenemos los pequeños accionistas de agrupar nuestras acciones en defensa de nuestros intereses?

  • Porque  PNB pertenece a la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE), formada por las asociaciones de accionistas minoritarios de los clubs españoles, que tiene como objetivo  “ayudar a los aficionados que deseen jugar un papel protagonista y responsable en la vida del club de fútbol del que son seguidores”. A su vez está afiliada a Football Supporters Europe, una red europea de aficionados que promueve la propiedad de los clubs por sus seguidores, y que en Gran Bretaña  a través de  Supporters Direct está promoviendo iniciativas legislativas en este sentido. Hay allí más de 150 asociaciones de aficionados que agrupan a más de cien mil miembros. Sus trabajos están sirviendo de base para las reformas que el actual gobierno británico va a realizar, en consonancia con el programa electoral con el que se comprometió: “a promover la reforma en la normativa de gobierno en el fútbol para apoyar la propiedad cooperativa de los clubs de fútbol por sus seguidores”
  • Porque PNB propugna un modelo radicalmente distinto al actualmente en vigor, basado en el aficionado al fútbol y el respecto por los accionistas minoritarios. Este modelo está siendo discutido con vistas a un posible cambio en la Ley del Deporte, que no haga obligatoria la conversión de los clubs de fútbol en sociedades anónimas, así como que establezca de verdad una serie de controles que impidan el despilfarro económico y el expolio de los clubs por los accionistas mayoritarios.
  • Porque PNB estima que la mejor situación accionarial es aquella en la que como mínimo el 50% del capital social esté en manos de pequeños accionistas, considerando a tales como aquellos con menos del 1% del total.
  • Porque en sus estatutos propugna controlar y  fiscalizar la gestión de los dirigentes y máximos accionistas de la Sociedad Anónima Deportiva, y esto nunca podrá gustar al poder constituido
  • Porque ya ha hecho su papel en la lucha contra el poder del máximo accionista; ha sido el ariete utilizado para derribar la muralla, y ahora debe de dejar paso a los que deben de gobernar el club. Se  agradecen los servicios prestados a la infantería, pero para figurar ya están los generales, que son los que presiden el desfile de la victoria,  firman la paz y deciden el futuro.
  • Porque su presencia en el proceso actual y futuro de reordenación accionarial de nuestro club es molesta y peligrosa. Su actuación  en la denuncia por delito societario contra el máximo accionista, le da un protagonismo que puede evitar futuros “acuerdos bajo cuerda” entre el actual imputado y los deseosos de hacerse con el control del paquete accionarial mayoritario a precio de saldo.

Y para esa operación es muy perjudicial la existencia de una asociación independiente de pequeños accionistas que vele por los intereses generales del club,  y no por el de los particulares interesados en quedarse con el negocio de forma exclusiva, sin abrir el proceso al conjunto del beticismo.

En definitiva PNB sobra porque estorba, porque molesta, y  porque inquieta a todos aquellos que no tienen el más mínimo interés en democratizar la gestión de nuestro club.

Por Alfonso del Castillo.

Fuente: Manquepierda.com