Bosch y Gordillo

Nos habría encantado poder twittear o contar en directo la Junta, pero el club nos ha impedido el acceso por no ser un medio profesional y no parece por la labor de hacernos mucho caso en nuestra petición de poder cubrir las ruedas de prensa o actos oficiales, por lo que podemos dar nuestro punto de vista por lo leído y oído en otros medios.

Como en los mejores tiempos de Lopera, el administrador judicial de las acciones de Farusa, ha señalado con su dedo a los elegidos y posteriormente se ha limitado a pasar el rodillo del 51% en cada uno de los puntos del orden del día, rechazando una tras otra las propuestas de los béticos de base.

Este señor, para mayor escarnio, cuenta con el apoyo y la admiración de la gran mayoría del beticismo, y no digamos ya de quienes conforman el consejo-cuchara que ha salido de su dedo y que, no lo olvidemos, sigue velando por los intereses de Farusa, que no es otro que el propio Lopera, como ya ha repetido decenas de veces la jueza Alaya en sus autos.

Que el Sr. Bosch rechace la pretensión de prohibir la presencia en el consejo de personas con antecedentes penales, resulta bastante lógico habida cuenta del futuro que le espera al poseedor de las acciones que administra; si bien, que rechace, entre otras propuestas, que pueda entrar en las juntas el bético que posee 5 acciones, ¿Cómo perjudica eso a los intereses de Farusa? ¿Exactamente cuánto valor le resta al paquete accionarial?

Resulta vergonzoso que a estas alturas haya que seguir asistiendo a una humillación tras otra a los béticos de base, ya sea por el del Fontanal, ya sea por el del juzgado, diferentes caras de los mismos intereses que sería imposible que hubieran podido defender sin la querella que firmaron los valientes que se han estrellado contra este muro dictatorial lleno de despropósitos.

Seguiremos asistiendo, no les quepa duda, a la veneración incontrolada de este administrador y de su nueva cubertería por parte de la mayoría de la afición, a quien parece bastarle la no presencia de Lopera para tragar con lo que le echen, como si en el Betis actual no hubiera decenas de cosas por arreglar.

Al final, tal y como adelantó esta web hace 56 días, Guillén preside un nuevo consejo que tiene una pinta excelente por cuanto está formado por personas capaces que no se limitan a saber leer y escribir, sino que tienen solvencia profesional, personal y verdiblanca en sus vastos currículos y representarán con absoluta dignidad a nuestro club. No obstante, han de saber a quiénes se deben y tienen la obligación de gestionar el Real Betis como un club y no como un cortijo, que es en lo que Farusa y sus defensores han convertido a esta centenaria institución desde 1992 hasta nuestros días.

Así, pese a que Bosch ha rechazado la profesionalización del club, convendría que cesara el patético espectáculo del ir y venir de amigotes sin otra preparación o disposición conocida más que la de medrar y que luchen por evitar la amarga sensación que tienen muchos béticos de que en el día de ayer ganaron quienes jamás han puesto nada por derrocar la dictadura y perdieron quienes han posibilitado el cambio y la libertad. Y a esta esperanza nos aferramos.

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