A causa de una serie encadenada de malos resultados durante estas últimas semanas hemos podido presenciar intervenciones y declaraciones de todo tipo. Incluso hemos sufrido mas de un “donde dije digo…”. El último episodio es posiblemente la ratificación de Guillen a Mel en el autobús en Pamplona nada más concluir el partido y consumarse una nueva derrota del Real Betis. Ratificación que nadie se ha creído y mucho menos que tratasen de tomarnos el pelo aduciéndola a la confianza que tenían en el propio Mel y desmintiendo una y otra vez que no se trata de temas económicos o que los administradores solamente dan luz verde a la destitución del entrenador sólo si se cumplen las claúsulas adecuadas para ahorrarse el dinero del despido. Sr. Guillén, todo el mundo entiende que se pronuncie en esos términos,pero no espere que nadie le crea.
Querer deshumanizar un club, pretender llevar el control y las riendas basándose en la frialdad del debe y el haber del libro de cuentas o despreciar todo lo imprevisible que rodea a un equipo para su gestión adecuada es, cuanto menos, una forma temeraria de tratar de llevar a buen puerto la nave.

Mel tiene que agradecer su continuidad a esta postura de los administradores y más aún tiene que agradecer que en Zaragoza ocurra exactamente lo mismo, entre otras cosas por que le están poniendo en bandeja los administradores maños el que haya uno de los tres equipos que Mel necesita para mantenerse en primera o que los administradores béticos necesitan para evitar un suspenso al finalizar la temporada.

No sabemos hasta cuándo durará esta forma de gestionar anteponiendo lo friamente calculado a lo que verdaderamente necesita un club para el buen desarrollo de la temporada y la consecución del objetivo. No sabemos hasta dónde tienen pensado tensar la cuerda. No sabemos si cuando quieran reaccionar será demasiado tarde y su frialdad a la hora de valorar y el tratar de ahorrarse un finiquito se haya traducido en un descenso y las consiguientes pérdidas que alcanzarán millones de euros. Ni sabemos cual será, finalmente, el balance de la temporada y sus consecuencias a causa de su gestión.

De momento tenemos a Zaragoza y Betis en la misma tesitura. Los administradores contra las cuerdas y una situación que les está poniendo a prueba. Recemos para que, en lo que a nosotros se refiere, podamos contarlo, lo entendamos como un error o un acierto, con el objetivo conseguido. De momento suponemos las gracias de Aguirre y de Mel. Esperemos que las aprovechen y lo devuelvan con resultados.

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