Sebastián Alabanda

Sebastián Alabanda en uno de los derbies sevillanos que disputó. Foto ABC

Hacía escasos días que Alfonso Jaramillo, uno de los principales artífices de la supervivencia verdiblanca en la 3ª División, cumplió dos años de su fallecimiento, dejando no sólo al Betis y al Villamarín como legado, sino también como testimonio, un librito escrito por un servidor y dictado por sus propias palabras. A aquel cercano recuerdo, se suma la actualidad latente que nos informaba veloz e inesperadamente de la muerte de Sebastián Alabanda, sucedida de forma clínica en el Hospital Vírgen del Rocío…

Sebastián nos ha dejado de manera temprana, sorprendente, cuando a su vida se endulzaba el acceso a pertenecer a un cuerpo directivo que, pese a que nos pesa a muchos, es el que rige por el momento los designios de la palmera heliopolitana. Sebastián, honrado dentro y fuera del césped, ha sido, indudablemente, una pérdida tristísima, de las muchas que vienen sucediendo en el Beticismo durante los últimos años.

Algunos de los antiguos béticos aún recuerdan cuando aquel fornido centrocampista era apenas un chaval que comenzaba a dar sus primeras patadas en el Triana Balompié, en tiempos aún de balones de cuero y cremallera y de macutos sin firma. El tiempo fue dando la razón a aquellos Quijano, Manso, Valera o Villarín, por cuidar aquella perla de Posadas, que con el paso del tiempo demostró ser unos de los más firmes puntales de la Historia Bética, jugando dos finales de Copa: la de 1969, Juvenil, ante el Madrid, perdida; y la del 77, ganada por penaltys ante el Athlétic de Bilbao. Pero con Sebastián también se vivieron otros momentos diferentes: un descenso y dos ascensos, propiciando tantas lágrimas de alegría y de tristeza; pero ante todo, bravura y corazón.

Hace algunos años, en los tiempos de Radio Estilo, tuve la ocasión de entrevistarlo, aunque no fue la primera vez, puesto que en la desaparecida Radio Betis, también lo tuve como invitado especial en alguna otra ocasión: Nos hablaba de su trayectoria, de un sinfín de anécdotas, del pequeño Maracaná, de aquella Iª Copa del Rey, de la Recopa de Europa…. Una de mis primeras preguntas, recuerdo fue: “¿Cómo era Alabanda en los cromos?”; y él me decía: “Menos dinero, Alabanda era parte de la estampa. En aquellos tiempos los jugadores no cobrábamos por salir en los cromos; es más, y si nos enterábamos era por alguna casualidad, como el hecho de ver a los niños jugando con ellas”.

Es de entender que Sebastián tendrá un homenaje a título póstumo, pero que sólo nuestro protagonista podrá disfrutar desde el Cuarto Anillo, porque el Club tiene con él una deuda pendiente que en persona no se le atribuyó (igual que con Alfonso Jaramillo). Lo cierto, es que en Murcia o Vallecas, Sebastián será muy recordado, igual que ya para siempre, en el Olimpo nacional (e internacional, con o sin títulos de por medio); este cordobés, parte de aquella media de Cardeñosa, López, Alabanda, que ya empieza a ser legendaria… Hasta siempre, Sebastián.

Un recuerdo ya para siempre, en aquel ya lejano programa de Estilo Betis, junto a dos titanes: Alfonso Jaramillo y Sebastián Alabanda; bravura y corazón. 

Por Rafael Medina “Beticista”.

Publicado originalmente en Siempremanquepierda.

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