Paco Chaparro

Es muy lamentable todo lo que rodea a este equipo en estos momentos. Como si de un déjà vu se tratara, volvemos a tener los mismos elementos que llevamos sufriendo durante años: Pésimos jugadores, secretaría que ficha mal y por ofrecimientos de agentes “amigos”, directivos que no son capaces de coger de raíz el problema, entrenador malo…

No hay muchas diferencias entre este Betis y el que Chaparro mandó a Segunda. En aquella ocasión había jugadores que en años anteriores habían demostrado valía pero que ese año bajaron su rendimiento. Veo a Ruben Castro y me acuerdo de Oliveira, veo a Beñat y me acuerdo de Edu, veo a Dorado y recuerdo a Juanito….Incluso veo a un buen lateral izquierdo que por los caprichos personales de su entrenador es mandado al ostracismo mientras en un tuercebotas no sólo es titular indiscutible sino que su entrenador aprovecha la mínima ocasión para alabarlo, en aquella ocasión era Fernando Vega el afortunado y ahora es Nacho. Y lo que es más dramático, sigo viendo a Casto.

También las tensiones entre secretaría técnica y entrenador son viejos resquicios del pasado. En aquella ocasión Montparlet hablaba que él había hecho la mejor plantilla de la historia y que la culpa era del entrenador que no sabía sacar provecho a tanto talento. Hoy el secretrario técnico habla del nuevo Estrella Roja y que no somos campeones de Europa por culpa de quien se sienta en el banquillo.

En el apartado entrenador, volvemos a encontrarnos con un similitud escandalosa. Dos entrenadores que no han hecho nada en el fútbol, que normalmente habían salido mal de sus equipo anteriores pero que al llegar aquí se dan golpes en el pecho y sacan el beticómetro para ponerlo a 100. Con eso ya les vale para ganarse el crédito de un afición aborregada y nada exigente. Jornada tras jornada, el equipo se hunde igual que se hundía en el 2009 pero también jornada tras jornada es vitoreado el individuo que se sienta en el banquillo, que no entrenador. En aquella ocasión el mister pelota regalaba chaquetas, mientras en esta ocasión, el mister pelota, enseña su cartera con la foto del presidente de facto, Rafael Gordillo.

Como si de un mal remake se tratara nos encontramos 3 años después con la misma película, esperemos que algún productor o director ingenie un final menos dramático del que vimos hace 3 años.

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