Mel

Dando la cara, como de costumbre, algo que no todo el mundo puede decir. Somos los mismos que criticábamos con fiereza a ese entrenador de infausto recuerdo tras ganar el derby en el estadio del otro equipo de la ciudad. También entonces nos dedicaban unos cariñosísimos “lo ciento”, incluso administradores del que hoy es el foro oficial (u oficialista, como prefieran). Béticos persiguiendo a béticos tras una victoria del Betis. Revanchismo, mediocridad, conformismo, idiotez…son tantos los calificativos que se me ocurren, que dejaré esos cuatro a modo de ejemplo. Después, cuando se consumó el descenso, no se dignaron a pedir perdón. Claro que para eso, primero, hay que tener educación. 

Por supuesto, de nada sirve decir que saltamos, vibramos y nos emocionamos exactamente igual que quien defiende a Mel. No se lo creen.

Ayer volvió a suceder: una victoria en el derby que recoge comentarios en Twitter, Facebook y otros foros…¿Dónde están ahora los que crucificaban a Mel? Pues aquí estamos, como de costumbre; quien quiera encontrarnos ya sabe sobradamente dónde hacerlo y aquí tiene unos cuantos posts llenos de argumentos para que sigamos pidiendo que no se renueve a este entrenador que es incapaz de insuflar un mínimo de ambición a una afición que, visto lo visto, se conforma con no bajar, ganar en Nervión y mandar a callar a quienes queremos algo más. Es obvio que, en estas condiciones, somos nosotros los equivocados, aquellos que aún no hemos entendido que nos ha tocado compartir club con una amplia mayoría que ayer cenó para lo que queda de año.

Si triste es que haya béticos que persigan a otros béticos que no agachan la cabeza, más triste es, si cabe, que esos que parecen ser los guardianes de la esencia verdiblanca sean incapaces de celebrar como merece una victoria como la de ayer y vayan a las redes sociales a buscar sangre verdiblanca para saciar su mediocridad, su insoportable mediocridad. El “fuego amigo” es más implacable que el que procede de las trincheras de enfrente. Mucho más.

Ayer fue Mel, como antes de ayer fueron Chaparro o Don Manuel. Hay cosas que no cambian y sí una certeza evidente: esta nadería insulsa es lo que quiere esta afición.

Que la disfruten.

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