José Antonio Bosch Valero, administrador judicial del Real Betis

José Antonio Bosch Valero, ex administrador judicial del Real Betis

Es cierto que errores puntuales de los árbitros nos han perjudicado en ciertos partidos, es cierto que la enfermería ha estado demasiado ajetreada esta temporada, es cierto que la mala suerte nos ha abrazado en muchos partidos, es cierto que las situaciones deportivas y extra deportivas se han ido sucediendo abocándonos a una situación final tan negativa… pero ni la unión de todos estos factores es motivo para que un equipo descienda en abril con los peores registros de toda la historia de la liga ni podemos aferrarnos a estas causas como las bases de un desastre sin precedentes. Sería de ingenuos hacerlo.

Podemos estar más de acuerdo o menos en ciertos aspectos (como mayor o menor nivel de la plantilla, entrenadores adecuados o no o profesionales más capacitados o más ineptos) pero si se analiza con frialdad una por una las causas que nos han llevado a esta situación, podemos ver que lo de los árbitros es anecdótico, que la mala suerte no viene por casualidad y que una baja más o menos no debería de ser sinónimo de nada.

La Temporada no empezaba en el cesped: empezaba en los despachos. Y ahí ya se vislumbraba que la cosa pintaba bastante mal. Es decir, no se sabían las normas de una competición que teníamos que disputar y eso nos llevó a una de las primeras chapuzas de la temporada, obligando a dejar fuera a jugadores para dicha competición europea. No se sabía que la Europa League repercutía económicamente al club en función de los resultados y no se fichó adecuadamente para competirla y generar dinero con los partidos ganados. No se sabía que era una inversión recuperable y se jugó al “comunio”, roneando de planificación austera, de saber mucho de fútbol y convertir en figuras a jugadores mediocres por arte de magia cuando en realidad ha quedado patente que no se tenía ni puta idea, que la secretaría técnica no ha estado a la altura (por no decir otra cosa), que la directiva aún seguía en volandas por una clasificación de meses atrás y que el administrador judicial estaba más pendiente de su propio bolsillo que de los derroteros de la empresa que tenía entre manos.
Toda la unión de estos factores, y no los que nos han ido vendiendo durante la temporada como parapeto a tanta chapuza, son la causa del record bochornoso con el que nos acostamos anoche.


Se confeccionó un equipo plagado de jugadores mediocres (mediocres para una temporada como la que afrontábamos, claro), de segunda división y sin nivel ni experiencia suficientes como para evitar lo que ha sucedido.


Lo confeccionó una secretaría técnica inexperta, incapaz, llena de “divos” y de aficionados que han jugado (y cobrado) con un equipo que no merece estar comandado por semejante cúmulo de incompetentes que manejan esta parcela.


Se ha dirigido desde las oficinas con un enfoque erróneo, sin tener conocimiento de fútbol, a topetazos y rectificando errores sobre la marcha, acumulando chapuzas una tras otra, hablando de “puño cerrado” para todo menos para comidas, enchufes y empresas propias. Se ha dirigido sin ambición, con mediocridad, sin invertir adecuadamente y con el amparo de una afición que se va a tirar toda la vida presumiendo de ser la mejor del mundo y que todavía estoy por entender que ser los mejores del mundo se limita a la afluencia a los partidos y al conformismo sea cual sea el desarrollo del club.

A día de hoy, tenemos como resultado un equipo descendido de manera bochornosa y con registros irrisorios, con la mitad de los jugadores sin saber su situación, su futuro y si este es un sitio adecuado para seguir su carrera, tres entrenadores que han pasado por el banquillo y a cual con menos capacidad para afrontar nada, un administrador judicial nuevo, un presidente nuevo, una secretaría técnica huérfana y sin visos de reacción y de limpieza general, una grada pidiendo cabezas a causa de las derrota y sólo a causa de las derrotas, un consejo que no sabe cuánto van a durar en el cargo por mucho que sea goloso y que se aferren a él, unas plataformas que buscan protagonismos a pesar de que se mean en ellas cada vez que se acercan al club y que cada una va por su lado y con intereses diferentes (intereses personales, más bien), un futuro incierto, unas estructuras vacías, una falta alarmante de gente competente y capacitada, una serie de personajes enchufados escondidos y rezagados esperando que pase la tormenta sin que les salpique mucho a ver si consiguen seguir chupando de la teta… o lo que es lo mismo: UN AUTÉNTICO SOLAR.

Mucho tiene que cambiar todo, mucho… tanto que parece imposible que esto se solucione con la inmediatez que precisa la empresa y nos veamos abocados a una nueva etapa de mediocridad, de penurias y de deambular por los años venideros con más pena que gloria.

GRACIAS A TODOS.

Por Tosporiguá.

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