En estos tiempos en que la violencia en los campos de fútbol de todo el país es una triste realidad, el ejemplo que las peñas bética y sevillista de Osuna nos dan con su convivencia previa al derby de este fin de semana, es un acto que debería hacernos reflexionar a todos los aficionados acerca del verdadero espíritu que debería imperar en todos los partidos, especialmente, en la fiesta del fútbol sevillano que supone un derby entre los 2 equipos de la capital.

En Sevilla hemos sido bendecidos con la sana rivalidad, tan propia de nuestra dualidad de la que tantos y tantos escritores y poetas se han servido para inspirar sus creaciones; por ello, este tesoro que hemos recibido, tenemos la obligación moral de legarlo y de educar a nuestros hijos en la educación y el respeto.

Felicidades, pues, a ambas peñas por la iniciativa y que disfruten como todos los sevillanos aficionados al fútbol de su gran día.

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