Luis Fradua

Luis Fradua. Foto: ABC

Por su interés, reproducimos en su totalidad el artículo que el pasado 16 de febrero escribió Antonio Fernández Ocaña y que fue publicado y posteriormente retirado de la página web beticismo.net:

El Real Betis cuenta con trece equipos en fútbol base y sólo lidera en tres categorías. En las restantes, se ve superado por los nervionenses, Sanluqueño u otros clubes con menor poderío económico y prestigio.

Andaba camino a la Facultad de Comunicación en la Universidad de Sevilla, donde estudio los últimos retazos del Grado en Periodismo, escuchando Canal Sur Radio. Mi padre me llevaba en coche y, fiel oyente de estas tertulias, me avisó de que comparecía Luis Fradua, director de cantera del Real Betis Balompié, en los micrófonos de la emisora radiofónica de todos los andaluces.

Desde dentro del club, no son tontos. Envían a los cargos de responsabilidad a emisoras con escasa cualificación para comprometer y poner, entre la espada y la pared, al encargado de una cantera tan prestigiosa como la del Real Betis Balompié. Los periodistas deportivos sevillanos no tienen ni pajolera idea de fútbol base, más allá de un soplo producido a última hora sobre un mal dato o conocimientos precocinados, observados la mañana antes de la entrevista. No veo nunca a ninguno en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Yo, por lo menos. El club sabe que enviándolo a una emisora con tantos oyentes y sin conocimiento de las atrocidades cometidas en fútbol base, la imagen del club, al menos, en lo no referente al primer equipo, se lavará una pizca.

Dice Fradua o, como cariñosamente es llamado desde algunos fueros más avispados, Fraude, que se ve más fuera que dentro. Hombre, claro, como arribó al club de la mano de Bosch, van a cortarse cabezas irracionalmente y la suya forma parte de la particular Revolución Francesa en Heliópolis. Que necesita seis años, al menos. Lo dirá por los ocho meses que duró en la disciplina del Espanyol, donde tampoco se dedicaba a tiempo completo y, de viernes a lunes, pernoctaba en un hotel de cinco estrellas barcelonés con pensión completa. Dos años en Lezama dieron para una dedicación completa, compaginándose, codo a codo, con Andoni Zubizarreta, donde tampoco se guarda grato recuerdo de su gestión.

El señor Fradua afirma, sin ningún tipo de escalofrío ni parangón, que el estado actual del fútbol base heliopolitano es magnífico y, si se compara con otras canteras rivales, aun más. Con los datos en la mano, desde su llegada, la realidad no invita al más mínimo optimismo ni a un porvenir brillante.

La culpa del descenso del filial no es achacable al vasco, porque, a su llegada (Marzo 2013), el descenso se hallaba más que consumado. Sí, en cambio, la desastrosa planificación de la presente campaña, donde se ejecutó la renovación de Cano, dependiendo esta de la permanencia en Segunda División ‘B’, y creando una base nueva, basada en futbolistas foráneos, sin ningún tipo de proyección en el primer equipo y, además, tapando una posible irrupción de las promesas punteras del División de Honor. Me hierve la sangre al ver a cualquier futbolista de 22/23 años ocupando el puesto de Ignacio Abeledo, jugando, en el filial, los minutos de la basura y no pudiendo bajar al División de Honor. Me parece horrendo ver a Fausto Tienza defender la camiseta verdiblanca con otras veintitrés primaveras, cobrando unos emolumentos muy inflados y sin ninguna posibilidad de promocionar al primer equipo, mientras futbolistas como Álex Barrera podrían ocupar el puesto y curtirse en categoría sénior. Un error de planificación mayúsculo, por instaurar la filosofía errónea y mantener a un entrenador con poco crédito y mérito.

“No tenemos que envidiar a las canteras rivales”. Por máxima cantera rival, entiendo al Sevilla Fútbol Club, el Málaga Club de Fútbol o la Unión Deportiva Almería, así como máximos exponentes recientes. Analizando escalafón por escalafón, parece que, con la comparativa, no se puede ser tan optimista:

División de Honor. El conjunto de Gustavo Sánchez se sitúa tercero en la clasificación, con 39 puntos. Sevilla y Málaga, las dos canteras rivales, copan los primeros puestos de la clasificación, con 54 y 52 puntos, respectivamente. Es decir, la pelea por ganar la competición queda a 15 puntos.

Liga Nacional. Octavo clasificado, con 35 puntos. Dos Hermanas, San Juan, San José, Córdoba C.F., Sevilla F.C., Atlético Sanluqueño y Séneca C.F., por encima. El liderato queda a 9 puntos.

Cadete A. Primer clasificado, con 55 puntos. Ocho puntos de ventaja sobre el segundo clasificado. Una buena generación con futbolistas como Robaina o Carbonell.

Cadete B. Segundo clasificado, con 41 puntos. De nuevo, el eterno rival se sitúa en el liderato de la categoría, con 45 puntos.

Infantil A. Segundo clasificado, con 51 puntos. En otra ocasión, los de Nervión se sitúan a la cabeza de la clasificación, con siete puntos más.

Infantil B. Séptimos clasificados, con 27 puntos. C.D. Alcalá, Alcolea del Río, A.D. San José, Écija Balompié, Viso U.P. y Sevilla Fútbol Club se sitúan por encima. De nuevo, por encima a 22 puntos del liderato.

Alevín A. Segundo clasificado, con 54 puntos. El eterno rival comanda la tabla clasificatoria, aventajando al club verdiblanco por 3 puntos.

Alevín B. Curiosamente, se produce una situación idéntica con respecto al A, en términos de clasificación y puntuación.

Benjamín A. De nuevo se vuelve a repetir la misma situación que con Alevín B y Alevín A.

Benjamín B. El eterno rival no compite en la categoría, por lo que el conjunto verdiblanco lidera la tabla clasificatoria de manera contundente.

Benjamín C. Segundo clasificado, con 46 puntos. El Sevilla Fútbol Club lidera la categoría, con 54 puntos. A ocho puntos de distancia.

Benjamín D. Quinto clasificado, sin la competencia de ningún club fuerte. Situación inédita en la historia del fútbol base de la entidad. Equipos como La Negrilla, Lora C.F., San Pablo F.S. o Villaverde, se sitúan por encima.

Pre-Benjamín. Con tres puntos de ventaja sobre la U.D. Bellavista y, de nuevo, sin competencia directa del eterno rival, el Real Betis Balompié lidera esta categoría.

Como resumen estadístico, el Real Betis Balompié cuenta con trece equipos en fútbol base. De esos trece, sólo lidera en tres categorías: Cadete A, con una magnífica camada, Benjamín B y Pre-Benjamín, ya que, en estas dos últimas, el eterno rival no compite en el mismo grupo. En las diez categorías restantes, en siete ocasiones se ve superado por los nervionenses y los tres restantes por equipos como el Sanluqueño u otros clubes con menor poderío económico y prestigio.

Y ya no hablamos de títulos importantes en categorías relevantes, donde el eterno rival ha ganado unas cuantas últimas ediciones tanto de la Copa del Rey como Copa de Campeones. Desde que gestores diez como Valenzuela o David Ortega se bajaron del barco, por el diccionario de Heliópolis esos términos no atraviesan ni por la esquina de la Avenida de Italia.

Un máximo responsable, con emolumentos considerables, y, a sabiendas de la paupérrima situación económica del club, debería dedicarse de manera completa a una parcela tan importante, en el futuro de la entidad, como el fútbol base. Lo contrario, denota escaso compromiso y poco beticismo. Con la instauración del clan nazarí, se esgrime esta condición como rasgo de derrotista, a modo de exigencia caprichosa. Ser bético, además de cualificado técnicamente, son dos condiciones fundamentales para comprender la idiosincrasia del club y trabajar de cara al futuro de este.

Un capo del fútbol base debe rasgarse las vestiduras y partirse la cara por arañar más dinero para su facción. Por congruencia, más que nada, con el proyecto anunciado a bombo y platillo. Por no hacer el ridículo y sacar pecho de haber firmado un convenio con la Universidad Pablo de Olavide, de cara a la utilización de campos de entrenamiento, en vez de contar con instalaciones adecuadas, para todos los escalafones, en nuestra propia ciudad deportiva.

Se cometen más atrocidades, como la reinserción de Juan Miguel Puentenueva en el organigrama de fútbol base del club, tras una temporada pasada desastrosa en los dos equipos que dirigió. Sobre todo, acentuado en el pésimo rendimiento del División de Honor: a dos meses de competición por delante, el equipo se quedó sin opciones de competir por postemporada. Ahora, en el Cadete B, camina en pos de su tercer fracaso consecutivo, donde es incapaz de sobreponerse al eterno rival.

“El que llegue, recibirá nuestro trabajo mascadito”. Ale, sin anestesia. Ríanse de los demás y sigan el ejemplo de Luis, que, por lo visto, es saludable.

por Antonio Fernández Ocaña

twitter: @AntonioOcana93 

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