Entrenamiento Real Betis

Resumir lo que ha pasado esta semana y analizarlo sólo contando los siete días naturales es tan incongruente como irresponsable. Para poder valorar los bochornos y esperpentos a los que desgraciadamente hemos podido asistir tenemos que remontarnos varios meses y ver dónde empieza a fraguarse todo y así comprender los motivos por los cuales pasan las cosas que han pasado esta semana y cuáles son los responsables de que el esperpento aparezca en este club con tanta facilidad.

En lo meramente deportivo, tenemos que remontarnos al día en que “el mito” tuvo un cierto poder y no tuvo otra ocurrencia que emplearlo en ENCHUFAR a un grupo de amigos, incompetentes, a la vista está, para llevar las riendas de la parcela deportiva y la secretaría técnica. Un tío como Stosic que no se ha visto en otra y que alegremente firma tres años sin haber demostrado nada y que se rodea de blogueros, procedentes de un nido de aprovechados y vendidos pero que son más béticos que nadie, que no tienen ni idea, ni capacidad, ni cualidades para este puesto y de demás incompetentes que están llevando a empobrecer año tras año a una plantilla y a una mediocridad deportiva y comptetitiva que esperemos no tengan las consecuencias lógicas. Tal es así que se invierte más en seguros por descenso que en jugadores por ambición deportiva y de objetivos.

Este “mito” abrió la caja de pandora de los enchufes y no ha habido persona dentro del club ni parcela que no le haya ido a la zaga, esto da como resultado un equipo de trabajo que se prometía “profesionalizado” y que a la más mínima se derrumba y hace el ridículo gestión tras gestión y parcela por parcela.

En lo institucional tenemos a un presidente que habla de premios a la gestión y que sólo ha visto él, de modelos a seguir por haber ido a los viajes en pretemporada (viajes que eran el plan B por que el plan A no hay verano que salga a derechas), de mejoras en la ciudad deportiva y, a la vez, de viajes a la cartuja, de austeridad para crecer pero de derroches para aparcamientos, de planes de fantasía en la cantera y de ascensos deficitarios del filial, de despidos de profesionales que trabajan con los chavales y de enchufes de amigos que jamás han trabajado en eso, de atención al socio cuando en realidad hay maltrato en los abonos, de ventajas en los carnets cuando quitan de un plumazo cualquier facilidad en tiempos de crisis, de esperpentos en ventas de entradas y de haber que tenido que pedir perdón y devolver dinero gracias a chapuzas…

Y hablando de venta de entradas y de enchufes, aquí podemos empezar a hablar de la semana. Un par de día antes del derby, pudimos contemplar atónitos cómo se ha vapuleado, humillado, maltratado, engañado y, lo que es peor, dado palos a todo aquel betiquito que pasó más de doce horas en una cola con la única intención de ir a apoyar a su equipo, de mostrar ese sentimiento que carecen todos los que están dentro, y que pretendía conseguir una entrada que ya estaba prometida, regalada o repartida entre los que están los primeros en la lista por ser amigos o enchufados. PALOS AL BÉTICO. Y en este caso, por desgracia, fueron palos de verdad, de forma literal y con cargas policiales. Nadie ha oído hablar de responsabilidades, de disculpas, de perdones o de profesionalizar mejor esa parcela. NADIE.

Luego, por el derby y debido a todo lo expuesto antes en materia deportiva, vinieron los palos a todos los béticos,; a los que hicieron cola en el Villamarín, a los que no, a los que fueron al campo, a los que no, a los niños que lloraban viendo cómo se reían de ellos, a los que nos escocerá toda la vida lo que tuvimos que sufrir, a los que la ilusión y los nervios de una semana entera les desaparecieron en 14 segundos o cuatro minutos, a los que no pudimos mantener la cabeza alta ni por vergüenza torera… a los de siempre, a los béticos, a los que no somos nadie… a los que somos el Betis. Nadie ha oído hablar de responsabilidades, de disculpas, de perdones o de profesionalizar mejor esa parcela. NADIE.

Podéis llevarlo a gala, habéis hecho historia: La peor derrota deportiva de toda la historia y el peor trato a los béticos en la puerta del estadio que pueda recordarse. Hacer el ridículo en el campo en el mismo escaso periodo de tiempo que se agotaron las hojas del libro de reclamaciones. A palo con el bético. Y no se os cae la cara de vergüenza.

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