Bosch y Gordillo

Mel ha sido ratificado. 1 punto de 27, un equipo sin cabeza, un empecinamiento en alinear a jugadores mediocres, un empeño en jugar con el patrimonio del club no contando con fichajes que le trajeron, 14 equipos diferentes en 14 partidos, etc., no es suficiente para liquidar el crédito del técnico, quien tendrá la posibilidad de seguir hundiendo aún más al equipo en los próximos partidos, Osasuna, Valencia…quién sabe hasta dónde va a llegar la racha. Será tarea de quien sustituya a Mel enderezar el rumbo, si es que para entonces hay algo enderezable.

Da la sensación de que la directiva está esperando que el equipo ocupe posiciones de descenso para abaratar la decisión, lo cual puede ser interpretado como un gesto inteligente que ahorre dinero a las arcas del club, pero que, en el fondo, no deja de ser una actitud cobarde y mediocre. El club no puede esperar a que la tarea de la salvación se convierta en una quimera para poner a un nuevo comandante al mando de la tropa, sino que debe anticipar esa coyuntura y ponerle remedio a una circunstancia que, probablemente, nos sumiría en un hoyo de impredecibles consecuencias; o bastante predecibles si tenemos en cuenta la situación económica y accionarial: nos estamos jugando la existencia misma del club.

Este hecho tan simple, parece que no lo entienden los dirigentes salidos del dedo índice del Sr. Bosch, tan largo de lengua para aparecer en todos los medios a esgrimir argumentos virginales para defender lo indefendible, como corto de valor para tomar decisiones deportivas que tanto afectan a lo económico.

Pero por si no fuera suficiente con estos hechos, la directiva consiente por acción o inacción el papel de Gordillo, quien, por el momento, no ha hecho otra cosa más que traer al Betis a personas claramente incompetentes (véase la secretaría técnica y su máximo responsable) o esconderse de la toma de decisiones dándole a la grada la responsabilidad de gritar o no para decidir qué hacer con el entrenador, entre otras actuaciones a las que empieza a tenernos acostumbrados.

Si hace unos días pedíamos la toma de decisiones urgentes para mitigar el desastre deportivo apelando a la maldición que padecemos los béticos de tener directivas huidizas, esta semana no queda más remedio que seguir poniendo énfasis en la necesidad de encontrar soluciones que pasan por la llegada urgente de un entrenador que saque partido a la plantilla tan descompensada que tenemos, así como entregar la carta de despido a Stosic y sus colaboradores, sin olvidar una visita al mercado invernal para continuar la purga de futbolistas iniciada en verano y encontrar refuerzos dignos de tal calificativo.

En resumidas cuentas, la directiva tiene ante sí otra oportunidad de demostrar que está para algo más que calentar sus asientos en el consejo mientras la jueza decide sobre el futuro de las acciones. Quedamos a la espera de comprobar si son conscientes de lo que tienen entre manos.

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