El 19 de marzo de 2008, la fiscalía presentaba un duro escrito de acusación contra Manuel Ruiz de Lopera, cuyo contenido íntegro se puede leer en este mismo mensaje.

Dos años y medio más tarde, cuando por fin el imputado acude a declarar, tras un proceso largo y tedioso, la fiscalía, siguiendo el asombroso proceder que ya mostró con el escrito de acusación de la jueza Alaya, se opone a cualquier medida cautelar y pide, en caso de dictarse alguna, una caución inalcanzable para los denunciante, destrozando con ello el principio elemental de la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

Aquí empezó todo:

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